ACONTEIXEMENT
instal·lació
Un diorama a escala 1:100 de un tramo de autopista atraviesa la sala, como la irrupción de una presencia fuera de sitio. Correspondiente, en tamaño real, a medio kilómetro de autopista, por él transitan miles de personas, figuras de plástico blancas que ocupan el espacio que habitualmente es exclusivo del coche y de la velocidad. La escala miniaturizada de la pieza establece un juego con nuestro propio cuerpo, nos interpela físicamente.
La escena, llena de detalles, es masiva y sobrecogedora: algo del orden del acontecimiento está sucediendo, aunque no está muy claro el qué. Podría ser una gran movilización social, que rebosa cualquier expectativa. Podría ser una diáspora, una huida de la catástrofe (climática, bélica o económica), o el regreso a su hogar de los palestinos desplazados. Podría ser una gran renuncia universal, un rechazo a los malestares provocados por las múltiples y generalizadas crisis del sistema. Un abandono de la ciudad, para vivir de otras formas nuevas y colectivas. Podría ser una procesión espiritual, podría ser un tránsito metafísico de un estado a otro, una transformación multitudinaria en el espacio liminar de la autopista. Podría ser algo que hoy no podemos concebir como posible.
El trabajo de Sergio Monje aborda la política especulativa, la representación, la memoria, la imaginación, la ficción, la realidad y el deseo, experimentando constantemente con diferentes medios. En su obra más reciente, utiliza el lenguaje de la maqueta arquitectónica y el modelo a escala como metáfora del clima cultural de estancamiento político, del sentimiento de impotencia que genera el hecho de vivir en un mundo que parece haber sido diseñado por otros, y sobre el que creemos que no tenemos agencia, como si viviéramos en una miniatura. A pesar de que parece que el mundo es cada vez más acelerado, también persiste la creencia de que nunca cambia nada, una extraña sensación de inmovilidad frenética.
Desde hace unos años, su obra está inspirada por el contexto local,  explorando las múltiples preguntas que rodean la práctica del turismo, una industria que plantea dilemas éticos cada vez más complejos. Lo hace a través de la obra del filósofo Mark Fisher, describiendo cómo el “realismo turístico” impide imaginar alternativas al turismo en un sentido cultural y económico.
Fotografies Juan David Cortés
@juan.david.cortes_studio