ACONTEIXEMENT
instal·lació
Un diorama a escala 1:100 de un tramo de autopista atraviesa la sala, como la irrupción de una presencia fuera de sitio. Correspondiente, en tamaño real, a medio kilómetro de autopista, por él transitan miles de personas, figuras de plástico blancas que ocupan el espacio que habitualmente es exclusivo del coche y de la velocidad. La escala miniaturizada de la pieza establece un juego con nuestro propio cuerpo, nos interpela físicamente.
La escena, llena de detalles, es masiva y sobrecogedora: algo del orden del acontecimiento está sucediendo, aunque no está muy claro el qué. Podría ser una gran movilización social, que rebosa cualquier expectativa. Podría ser una diáspora, una huida de la catástrofe (climática, bélica o económica), o el regreso a su hogar de los palestinos desplazados. Podría ser una gran renuncia universal, un rechazo a los malestares provocados por las múltiples y generalizadas crisis del sistema. Un abandono de la ciudad, para vivir de otras formas nuevas y colectivas. Podría ser una procesión espiritual, podría ser un tránsito metafísico de un estado a otro, una transformación multitudinaria en el espacio liminar de la autopista. Podría ser algo que hoy no podemos concebir como posible.